El problema de la obesidad se va expandiendo por el mundo de una manera alarmante: la cantidad de personas obesas en Europa y Asia Central se triplicó en las últimas dos décadas según los registros de la OMS. Si la tendencia no varía, en el año 2015 uno de cada diez niños y uno de cada cinco adultos, serán obesos.

De acuerdo con un informe del Parlamento Europeo, se calcula que unos catorce millones de niños de los estados miembros tienen sobrepeso mientras que otros tres millones son obesos. En algunas regiones de Europa, hasta el 27 % de los hombres y el 38 % de las mujeres son obesos.

En EE.UU., el sobrepeso y la obesidad en conjunto representan la segunda causa de muerte que se puede prevenir. El Jefe del Servicio de Sanidad de Estados Unidos (US Surgeon General) ha declarado que el sobrepeso y la obesidad han alcanzado proporciones epidémicas en ese país. El 15 % de los niños entre 6 y 19 años de edad tienen sobrepeso. Los funcionarios de salud pública afirman que la falta de actividad física y una dieta no equilibrada están alcanzando los niveles del tabaco como amenaza significativa a la salud. En la actualidad, se considera que aproximadamente el 33 % de las mujeres y el 28 % de los hombres tienen un exceso de peso grave. En ese país, la obesidad en los niños ha aumentado un 40 % en los últimos 20 años según el estudio hecho por el «Centro Nacional de Estadísticas en Salud» donde se determinó que el 25 al 30 % de los niños americanos presentan obesidad. Según diferentes estadísticas entre el 33 y el 42 % de la población adulta de Estados Unidos tiene exceso de peso.

En la Argentina, según la Primera Encuesta Nacional de Nutrición y Salud presentada en el 34º Congreso Argentino de Pediatría de Diciembre 2007, el 50 % de las mujeres de entre 10 y 50 años presenta exceso de peso, mientras que el 20 % padece obesidad. Lamentablemente éste país ocupa el segundo lugar en el nivel mundial, después de Brasil, en el consumo de anorexígenos, sustancias capaces de disminuir el apetito con el fin de producir disminuciones en el peso de quienes las ingieren. Los datos proceden del Informe Anual 2006 de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes, presentado ante la Organización de las Naciones Unidas. El 1,18 % de los argentinos (unas 440.000 personas) consume diariamente estas sustancias, mientras que en Brasil el porcentaje alcanza al 1,25 por ciento.

Las pastillas son el peor de los recursos. Los anorexígenos son estimulantes que suprimen el apetito o la sensación de hambre. Su consumo puede crear dependencia y, como estimulan el sistema nervioso central, su uso indiscriminado puede producir graves efectos nocivos. Además dificultan seriamente la bajada en dietas posteriores, cuando ya no se los usa.